
Cali, Colombia — Después de más de tres días de incertidumbre y labores ininterrumpidas, los organismos de socorro localizaron s1n v1d4 a Erika Carrúa, de 60 años, y Jaime Martínez.
Quienes permanecían reportados como desaparecidos desde el c0l4ps0 del conjunto residencial Torres del Limonar, en el sur de Cali. El hallazgo fue confirmado el jueves 13 de agosto.
La pareja se encontraba entre las personas buscadas después del poderoso t3rr3m0t0 de magnitud 7,4 que golpeó el occidente de Colombia durante la mañana del lunes 10 de agosto y ocasionó graves d4ñ0s en Cali, Pereira y otras localidades.
Durante las primeras jornadas, la hija de la pareja, Juliana Martínez, realizó llamados públicos para mantener activa la búsqueda de sus padres.
La familia esperaba noticias mientras rescatistas, bomberos, voluntarios y otros organismos avanzaban cuidadosamente entre los restos del edificio.
Juliana había explicado que Erika Carrúa y Jaime Martínez vivían en la primera planta de Torres del Limonar.
Después del derrumbe, ese nivel habría quedado prácticamente hundido hacia el sótano, una situación que complicó considerablemente el acceso de los equipos especializados.
Durante los primeros intentos de localización se llegaron a detectar sonidos semejantes al movimiento o roce de piedras en el sector donde residía la pareja.
Sin embargo, según relató su hija, los rescatistas no consiguieron escuchar voces que permitieran confirmar quién podía encontrarse en ese punto.
La incertidumbre aumentó porque Erika y Jaime acostumbraban asistir a un gimnasio.
Juliana contactó al administrador del establecimiento intentando determinar si sus padres habían salido de casa antes del movimiento, pero recibió la información de que no se encontraban allí.
Esto reforzó la posibilidad de que permanecieran dentro de Torres del Limonar cuando ocurrió el c0l4ps0.
La última comunicación de Juliana con sus padres había ocurrido la noche anterior.
Según contó, había compartido con ellos durante el domingo y normalmente volvía a comunicarse cada mañana entre las 7:40 y las 8:00.
El lunes, sin embargo, el fuerte movimiento ocurrió aproximadamente a las 7:35, antes de que pudiera realizar aquella llamada cotidiana.
Torres del Limonar se convirtió rápidamente en uno de los principales puntos de búsqueda de Cali.
Allí, residentes, soldados, funcionarios y voluntarios llegaron a formar cadenas humanas para retirar pequeñas cantidades de escombros mientras especialistas utilizaban equipos para detectar posibles señales debajo de la estructura.
El trabajo se desarrolló además bajo el riesgo permanente de réplicas. Las autoridades tuvieron que controlar el ingreso de voluntarios para reducir vibraciones y ruido que pudieran interferir con los sensores empleados por los rescatistas.
Después de más de 72 horas, la esperanza de la familia terminó con la confirmación del hallazgo de Erika Carrúa y Jaime Martínez s1n s1gn0s v1t4l3s entre los restos de la edificación.
Sin embargo, entre las noticias dolorosas surgió posteriormente un hecho que representó cierto consuelo para sus familiares: Renata, la perrita de nueve años de la pareja, fue encontrada con v1d4 entre los escombros de Torres del Limonar.
Renata fue trasladada a la Clínica Veterinaria Baby Can, en Cali, para recibir atención debido a las consecuencias de haber permanecido atrapada.
Los familiares de Erika Carrúa y Jaime Martínez quedaron responsables de continuar sus cuidados y recuperación.
El caso de la pareja forma parte de una emergencia mucho mayor. Para la noche del jueves, los datos gubernamentales recopilados por Reuters situaban en al menos 281 las personas f4ll3c1d4s, más de 3,900 h3r1d4s y aproximadamente 379 desaparecidas en Colombia como consecuencia del t3rr3m0t0.
En Cali, las operaciones comenzaron a pasar progresivamente de búsqueda y rescate a remoción de escombros en diferentes lugares una vez superadas las primeras 72 horas, aunque las autoridades insistieron en que continuarían trabajando para localizar a quienes permanecieran reportados como desaparecidos.
Para la familia de Erika Carrúa y Jaime Martínez, el hallazgo terminó con varios días de angustia sobre su paradero, pero confirmó el desenlace que habían esperado evitar desde aquella mañana del lunes.
Sus nombres quedan ahora entre las historias humanas que deja el c0l4ps0 de Torres del Limonar, mientras Juliana Martínez y sus demás familiares afrontan la pérdida y acompañan la recuperación de Renata, la mascota que sobrevivió entre los mismos escombros donde fueron encontrados Erika y Jaime.